Pozo Verde

Costa Rica es un país especial para hacer paseos de domingo. Todo está relativamente cerca! Ya sea que querés una aventura de montaña, descansar en la playa, ir a comer a un lugar con lindas vistas y clima frío… hay opciones para todos los gustos. En nuestro caso, el domingo queríamos aventura, montaña y fotos chivas! Y así fuimos a dar a Pozo Verde. ¿Querés saber todos los detalles para llegar a este increíble lugar? Seguí leyendo!

La Laguna Pozo Verde

Has escuchado del Parque Nacional Juan Castro Blanco? Si la respuesta es no, no estás solo, hasta hace unas semanas atrás yo tampoco. Había visto fotos de Pozo Verde, pero no había hecho mayor esfuerzo por saber dónde quedaba. Pero un amigo facebookero fue, vi las fotos y dije, yo quiero ir ahí!

En las montañas de San Carlos, en un viaje de 2 horas aproximadamente desde Heredia que se disfruta de inicio a fin, se encuentra escondido este Parque Nacional. Nosotros salimos de nuestra casa a eso de las 6:30 am, estimamos un viaje de 3 horas así que lo vimos como una buena hora. Íbamos con la idea de parar a desayunar en algún lugar, en una Sodita. Hicimos un primer intento en Naranjo, pero resultó que había una carrera y nos dio miedo quedar atrapados, y por dicha fue así porque eso nos permitió hacer una parada en Zarcero!!

La iglesia de Zarcero con un cielo gris

Y es que, por increíble que suene, nunca había ido yo a Zarcero ni conocía el icónico parque en el cual se le da vida a los cipreses con muchas formas… todo un artista don Evaristo el encargado por más de 50 años de crear estas obras de arte. Y es un lugar qué de verdad vale la pena visitar. Las figuras de ciprés, los jardines y el contraste qué hace con la iglesia hace de Zarcero un lugar digno de fotografiar, la parada perfecta y la excusa para buscar donde comer cerca.

Con el desayuno no nos complicamos mucho, comimos en un puesto justo al parque: Pinto como no podía faltar, huevo, tortilla y natilla con café. Si con ese desayuno no subíamos esa montaña, no había con qué.

Continuamos el camino, nos quedaba 1 hora más para llegar al Parque Nacional Juan Castro Blanco, el trayecto que quedaba por delante fue simplemente hermoso! Las llanuras, el verde de la montaña, las vacas por doquier… con solo eso ya había valido la pena llegar hasta aquí. Eso sí, es un lugar de muchísimas curvas, de un carril por sentido y qué si te toca como a nosotros detrás de un camión de carga no queda más qué tener paciencia… Rayar NO es opción.

A eso de las 9:45 am llegamos al desvío donde dejamos la carretera principal hacia San Carlos y tomamos rumbo un par de kilómetros más para llegar a la calle de lastre, rodeado de muchas pero muchísimas vacas. Fueron aproximadamente 15 minutos más en este camino considerando que íbamos en un sedán e íbamos relativamente despacio. Pero se disfruta la vista verde y sobre todo las fincas con montones de vacas!

Terneras con un buitre…

Y cuando nos dimos cuenta, a las 10:10 am estábamos en la entrada del Albergue Pozo Verde donde dejaríamos nuestro carro.

Entrada del Albergue

Parqueo

Así parqueo como tal no hay parqueo, nosotros sabíamos por la información que nos dio Daniel (mi amigo qué ya había visitado) que no era posible llegar con un sedán hasta la puerta del Parque Nacional y debíamos dejar el carro en la entrada del Albergue Pozo Verde. Pero la verdad es que nos fue genial con esto. Justo a la entrada del Albergue Pozo Verde se encuentra una pared de ladrillo alto con el espacio justo para dejar el carro al frente de una casita muy pintoresca. Cuando llegamos no había nadie más, pero a la vuelta habían otros tres carros, así que mi conclusión es que ese era el parqueo oficial.

Al lado de esta casita, junto al muro de ladrillo dejamos nuestro carro.

Bajamos del carro, nos alistamos y empezamos a caminar. La distancia de donde dejamos el carro a la entrada del Parque es de 1 km, pero es un camino relativamente plano. Tiene cuestas y bajadas pero nada de morir, ni muy prolongado, además de tener unas vistas bien bonitas!

El muro junto al que dejamos el carro

Cuando llegamos a la entrada del parque, los portones estaban cerrados y entrados por una pasadita lateral. Llegamos a la casa de Visitantes solo para darnos cuenta qué no había nadie! Nos llamó muchísimo la atención lo bonito del edificio de Visitantes, una lástima que estuviese cerrado. Para nuestra suerte, había un mapa con los senderos pintados y con eso nos guiamos para saber hacia donde ir, por que de otra forma, no se qué hubiéramos hecho.

Centro de Visitantes El Jilguero

Resultó ser qué nunca debimos ingresar a la entrada del parque. Justo al lado de la cerca de entrada, a mano izquierda se encuentra el sendero que lleva hacia Pozo Verde, un sendero que inicia con un bosque húmedo, todo cubierto de musgo y vegetación, muchas sombra y con mucho barro. Acá algo curioso que recalcar es que al menos a nosotros no nos cobraron entrada. Nunca vimos a nadie oficial del parque pero según me informaron en algunas ocasiones si la cobran así qué mejor ir preparado.

Para llegar a Pozo Verde, sin cruzar el portón se toma el camino que hay a mano izquierda (viéndolo de frente como en la foto)

Después de unos 10 minutos bajo esta sombra, y después de pasar un puente bastante pintoresco, se llega al potrero a campo abierto. Lo primero qué encontramos como no podía ser diferente: Vacas!! Y es qué de verdad que la impresión de encontrarse en un lugar tan puro, con vacas, pasto verde claro, árboles, rocas y encima, un río! Digno de una tarjeta postal.

Bosques de cuentos
¿Hay algo más bonito?

Seguimos subiendo en medio de dos cercas de púa que nos guiaban hasta que nos topamos una señal qué indicaba: Pozo Verde y donde el camino se hacía más angosto. Al menos ya estábamos seguros qué íbamos por el sendero correcto :). A partir de acá la dificultad del terreno cambia, pero solo un poco. Hay más cuestas y también mucha piedra suelta por lo que mi recomendación como siempre es contar con buenos zapatos de montaña… no son imprescindibles pero sin duda ayudarán muchísimo.

Vamos por buen camino

Más adelante encontramos una señal qué indicaba “Sendero” y qué a mi me pareció de lo más bonito… tan rústica! Avanzamos un poco más y la verdad qué ya se nos estaba haciendo largo el asunto porque en teoría eran 2 km lo cual en principio pensás que es poco, pero probablemente por lo empinado del terreno se sintió como más. Encontramos otro letrero que marcaban 700 metros para llegar, los cuales se hicieron eternos! Jaja, además qué a partir de este punto el barro se hace muy pesado y hay mucha piedra suelta, unos buenos zapatos son importantes.

Señales qué encantan

Cuando yo empezaba a pensar qué nos habíamos perdido y qué habíamos tomado un mal camino porque habíamos empezado a descender y sentíamos que no llegábamos, vimos una nueva señal indicando que faltaban 200 metros… casi qué estábamos ahí. La indicación que hay a las Minas, es un sendero qué debe hacerse únicamente acompañado de un guía así está indicado en el centro de Visitantes. Las minas son yacimientos de azufre a cielo abierto y según nos indicó una señora de la zona, hace algunos años hubo unos campamentos de extranjeros instalados aquí tratando de hacer la extracción.

La indicación qué ya llegaste!

Llegamos a la laguna pasadas las 12 md y después de maravillarnos con la belleza escénica del lugar, el agua rodeada de tanta naturaleza, nos tumbamos en el zacate a descansar!! Cuando recobramos el aliento, hicimos nuestra merienda la cual  siempre es súper importante para reponer energías. Al llegar a la laguna habían apenas 7 personas, de las cuales 4 se fueron rápidamente.

Con algo de neblina, pero increíble igual!

La laguna está a 1850 m s.n.m. y tiene una profundidad de 15 m se dice qué es de origen volcánico y se cree que es el cráter de un antiguo volcán. Se puede nadar y nosotros vimos a alguien hacerlo pero eso sí, tené mucho cuidado qué es bien profunda y considerá qué el agua es realmente helada! El chico que entró cuando estábamos ahí nos comentó que el fango que hay al inicio para llegar a la parte profunda estaba muy hediondo, probablemente por estar estancado… nos dijo qué una buena idea sería hacer un muelle donde las personas puedan saltar directo a la profundidad del agua, lo cual nos pareció muy buen plan. Así que considerá que si entrás probablemente vayas a percibir ciertos olores.

Vegetación y mucha neblina

Yo hice algunas fotos, y adivinen qué pasó después? Pues sí… llovió!! Empezó suave la lluvia, nos pusimos nuestros ponchos, aseguré la cámara y cuando empezó a hacerse más intensa nos dimos cuenta qué la madre naturaleza nos indicaba qué era hora de volver, y así con apenas unos 30 minutos admirando el paisaje, emprendimos el retorno. Aunque la verdad felices del recorrido que hicimos.

Los ponchos fueron una maravilla que nos mantuvieron secos a pesar que en un punto fue un poco más intensa la lluvia, pero con todo y todo, cómo disfrutamos la caminata! Para el momento que llegamos a la entrada del parque, ya la lluvia había dado tregua. Caminamos el kilómetro que nos alejaba de nuestro carro con una cuestilla inicial que nos sacó el aliento.

De vuelta al carrro nos encontramos con un grupo de vacas amigas que se extrañaron y sorprendieron. Al vernos, siguieron su camino de la forma más rápida qué encontraron. Aunque eso no me impidió tormarme un famoso selfie con una de ella.

Llegamos al carro a eso de las 2:30 pm, embarrialados, cansados y mojados pero felices de haber vivido la aventura. Nos cambiamos nuestra ropa (en el carro) y decidimos volver a casa. En un principio teníamos planeado pasar a almorzar al Albergue Pozo Verde el cual tiene un restaurante, pero la verdad qué no teníamos hambre y decidimos volver sin más ni más.

Cualquier parecido con peli de miedo, es pura coincidencia

El camino de regreso pasó más rápido, nada más qué muy pasados por agua con lo que hay qué ser muy precavidos por las curvas. Estuvimos de regreso en Heredia a las 5:30 pm debido a algunas presillas qué habían. Pero la verdad qué muy felices con la experiencia vivida. Este hermoso Parque Nacional olvidado es un sitio qué se debe visitar, una caminata algo sencilla. Sin duda con la determinación correcta de fijo podés alcanzar #unViajeMás en Pozo Verde.

Recomendaciones para visitar Pozo Verde

  • Podés llegar en carro Sedán, el camino hasta el Albergue Pozo Verde está perfecto, pero no tratés de llevarlo más allá. Se camina 1 km del Albergue a la entrada del parque.
  • La verdad es que el Parque tiene muy poca demarcación así que considerá las señales que te indico en este texto para llegar.
  • Un suéter es necesario para protegerte del frío cuando te detengás.
  • El poncho es de carácter obligatorio, no se si es porque fuimos en invierno o en general el clima es así pero mejor se precavido.
  • El camino no es muy duro, pero hay mucho barro y piedra suelta así qué llevá zapatos apropiados de montaña.
  • No te olvidés de la merienda para cuando estés frente a la laguna y para recuperar energías.
  • Si llevás cámara fotográfica, acordate de llevar una bolsa o algo para protegerla! La lluvia que nos sorprendió a nosotros fue intensa.
  • Si podés, almorzá en la zona o comprá algo para apoyar a los emprendedores 🙂
  • No te salgás de los senderos y no vayás a lugares designados solo con guía realmente puede ser peligroso.
  • No dejés nada de basura!

Datos curiosos Pozo Verde

  • Se encuentra dentro del Parque Nacional Juan Castro Blanco, el cual se decretó como tal en 1992 (bastante reciente).
  • El Parque tiene como fin proteger las ladera de los volcanes cercanos y las cabeceras de agua de 5 ríos que recorren la zona.
  • Existen 3 volcanes dentro del Parque: Porvenir, Platanar y Viejo (este último inactivo).
  • Cuenta con un yacimiento de azufre el cual se intentó explotar por extranjeros hace algún tiempo.
  • Existen senderos para la observación de flora, fauna y aves! Se dice que podés encontrar quetzales.
  • Se pueden tomar tours a otros lugares que solo se puede llegar con guía por medio del Albergue Pozo Verde (www.alberguemonterreal.com) y de paso apoyás a Empresarios de la zona y familias que dependen del turismo.

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